viernes, 14 de enero de 2011


María Magdalena Massanet Gayá







Renacimiento español:


En España el Renacimiento español es el más original y variado. La literatura acepta las innovaciones italianas (Dante y Petrarca). Como síntesis del Renacimiento y preludio del Barroco, la literatura contará con la figura capital de Miguel de Cervantes (siglos XVI–XVII).

En cuanto a las artes plásticas, el Renacimiento hispano mezcló elementos importados de Italia, con la tradición local, y con algunos otros influjos. Las innovaciones renacentistas llegaron a España de forma muy tardía; hasta la década de 1620 no se encuentran ejemplos acabados de las mismas en las manifestaciones artísticas, y tales ejemplos son dispersos y minoritarios. No llegan a España plenamente, pues, los ecos del Quattrocento italiano, lo que determina que el arte renacentista español pase casi abruptamente del Gótico al Manierismo.

En la arquitectura, tradicionalmente se distinguen tres periodos: Plateresco (siglo XV-primer cuarto del siglo XVI, tipo de decoración menuda, detallista y abundante, semejante a la labor de los plateros), Purismo o estilo italianizante (primera mitad del XVI, representa una fase más avanzada de la italianización de la arquitectura) y estilo Herreriano (a partir de 1559-mediados del siglo siguiente, original adaptación del Manierismo romano caracterizada por la desnudez y el gigantismo arquitectónico).

En escultura, la tradición gótica mantuvo su hegemonía durante buena parte del siglo XVI. Pronto surgirán artistas locales que asimilan las novedades italianas, adaptándolas al gusto hispano. En una fase más madura del estilo surgen grandes figuras, creadoras de un peculiar Manierismo que sentará las bases de la posterior escultura barroca: Juan de Juni y Alonso Berruguete son los más destacados.

En cuanto a la pintura, está determinada igualmente por el pulso que mantiene la herencia del Gótico con los nuevos modos venidos de Italia. Posteriormente aparecen artistas conocedores de las novedades italianas coetáneas, influidos por Rafael; Luis de Morales, Juan Fernández de Navarrete o los leonardescos Fernando Yáñez y Hernando de los Llanos. Pero la gran figura del Renacimento español, y uno de los pintores más originales de la Historia, se inscribe ya en el Manierismo, aunque rebasando sus límites al crear un universo estilístico propio: El Greco (1541-1614).

Renacimiento italiano:

El Renacimiento italiano se inició en un período de grandes cambios culturales en Italia que se extendió desde finales del siglo XIV, en las épocas de Europa moderna y Edad Media.

Principalmente a la cultura literaria, muchos aspectos de la cultura italiana permanecían en su estado medieval y el Renacimiento no se desarrolló totalmente hasta fin de siglo.

Comenzó en Toscana, entre las ciudades de Florencia y Siena. Tuvo un importante impacto en Roma, que fue adornada con algunos edificios en el estilo antiguo, y después fuertemente reconstruida por los papas del siglo XVI. Este movimiento se dio a fines del siglo XV, mientras los invasores extranjeros sumían a la región en el caos. Sin embargo, las ideas e ideales del renacimiento se difundieron por el resto de Europa, posibilitando el Renacimiento nórdico, centrado en Fontainebleau y Amberes, y el renacimiento inglés.

El renacimiento italiano es bien conocido por sus logros culturales. Donde incluye creaciones literarias con escritores como Petrarca, Castiglione, y Maquiavelo, obras de arte de Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, y grandes obras de arquitectura, como la Iglesia de Santa María del Fiore en Florencia y la Basílica de San Pedro en Roma.

Al mismo tiempo, los historiadores actuales ven también allí una época de regresión económica y de poco progreso científico, que tuvo su desarrollo principal en la cultura protestante del siglo XVII.

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